Salvar el Amazonas

El mundo entero se ha conmovido con las estremecedoras imágenes que se vienen registrando desde hace más de quince días, en la cuenca del Amazonas.

Las llamas han consumido más de medio millón de hectáreas de la selva que alberga la mayor biodiversidad del mundo, aún cuando la agencia espacial estadounidense NASA, sostiene que la actividad general de incendios en este año es similar al promedio de los últimos 15 años.

Sorprende que en vez de existir un gesto solidario con el gobierno de Brasil en medio de ésta tragedia, los medios de comunicación y los histéricos ambientalistas han aprovechado la coyuntura para jugar con la opinión pública y movilizar su agenda política en contra del Presidente Bolsonaro.

La divulgación de información falsa rebasó todos los límites llegando incluso a la cuenta de twitter del Presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien publicó una imagen de hace más de 16 años del fotógrafo Loren McIntyre, fallecido en 2003.

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Más increíble aún es la perversidad mediática que oculta evidencias que demuestran que Brasil es hoy el país que mejor preserva sus bosques nativos -que cubren más de la mitad de su territorio- y que su legislación ambiental es una de las más estrictas y eficaces del mundo; logrando una disminución en la tasa de deforestación anual de 72% entre 2004 a 2019.

La turba mediática también desconoce que, para la explotación agrícola, Brasil sólo utiliza el 29% de su territorio y que desde el 2004 los agricultores y ganaderos de ese país han protegido contra la tala de árboles más de 86,000 kilómetros cuadrados de bosque tropical.

En el entretanto, los histéricos están enmudecidos con la destrucción del Arco Minero del Orinoco en Venezuela por cuenta de la minería ilegal, que toca incluso las áreas protegidas; o con la voladura de oleoductos en Colombia, cuyo derrame de crudo envenenó el río Catatumbo en Norte de Santander y mucho menos se pronuncian frente a la deforestación causada por los cultivos de coca en distintos bosques nativos de nuestro país.

Olvidan también que el Presidente de Bolivia, Evo Morales, emitió el pasado 9 de julio el Decreto Supremo 3973, donde autoriza la quema de la Amazonía para la expansión de la frontera agroindustrial:

“En los departamentos de Santa Cruz y Beni se autoriza el desmonte para actividades agropecuarias en tierras privadas y comunitarias que se enmarquen en el manejo integral sustentable de bosques y tierra (…). En ambos departamentos se permite la quema controlada de acuerdo a reglamentación vigente en las áreas clasificadas por el Plan de Uso de Suelo (PLUS) que así lo permitan» señala el documento.

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De acuerdo con Carmelo Peralta Rivero, investigador del CIPCA -Centro de Investigación y Promoción del Campesinado- en Bolivia; la expedición de dicho documento no tiene justificación técnica alguna pues “no existe coherencia respecto a cómo el desmonte y/o deforestación de tierras de producción forestal permanente puede ser parte del manejo integral sustentable del bosque”.

Peralta Rivero deja abiertos dos interrogantes: “¿No será más bien que la modificación del DS 26075 es una manera fácil de legalizar la deforestación en estos dos departamentos en los cuales urge la expansión de la agroindustria y así consolidar el corredor agroindustrial que se expande desde Santa Cruz y tiene como horizonte en Beni? o ¿era imprescindible abrir el candado para que la ganadería se expanda por la demanda actual de carne para el mercado de la China?”.

La doble moral y la esquizofrenia mamerta, nos están pasando factura. Si vamos a unirnos en la defensa del medio ambiente, empecemos por deshacer la agenda ideológica perversa, sin mentiras ni noticias falsas.

La supervivencia de la especie humana depende del equilibrio del ecosistema y protegerlo es una misión universal. El planeta lo reclama.

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