María Fernanda Cabal Molina es senadora de la República por el partido Centro Democrático. Nació en la ciudad de Cali, donde vivió hasta iniciar su carrera en la Universidad de los Andes, en Bogotá. Allí, se vinculó al Departamento de Ciencias Políticas como coordinadora del programa ‘Democracia’, financiado por la Fundación Nacional para la Democracia-NED-.

Empezando los años 90, fue una de las jóvenes participantes de la marcha del silencio y del movimiento estudiantil que impulsó la Séptima Papeleta, en la que se solicitaba una reforma constitucional mediante la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente.

En el transcurso de su carrea, fue escogida para participar como la primera estudiante de intercambio en la fundación Kettering en Dayton –Ohio, donde se especializó en la metodología de ‘Foros de Interés Ciudadano’. Esta experiencia le permitió mantener su vínculo con la universidad, trayendo ese mismo programa a Colombia, como su coordinadora, financiado por la fundación Tinker.

En su trayectoria profesional, figuran cargos de gran importancia como el de Directora de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de la Nación, en donde logró el fortalecimiento de los lazos de cooperación con todos los países aliados, labor que fue reconocida por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

También fue consultora de la empresa Análisis Estratégico y fundadora de Fundagán, desde donde creó varios programas que beneficiaron a miles de campesinos en Colombia como el de ‘Una Vaca por la Paz’ que tuvo como fin integrar a empresarios y ganaderos para que donaran una res preñada a familias azotadas por el conflicto armado, dándole prioridad a la población rural, policías y soldados víctimas de minas antipersona.

A María Fernanda Cabal siempre le arrugó el corazón las injusticias y el abuso a los más débiles, a los que no tenían cómo defenderse, a los que no tenían voz para reclamar sus derechos por miedo a ser agredidos.

Con una sonrisa en su rostro cuenta que esto lo sintió desde niña. Recuerda que cuando estaba en el colegio ayudó a una compañera que sufría los abusos físicos de su padre, y debía soportar los comportamientos de su madre alcohólica. Un día, su amiga decidió escapar del colegio y acudir a María Fernanda para que la hospedara en su casa por un par de días. Sin embargo, eso que ella vio como un simple acto de benevolencia, terminó en su expulsión del colegio de monjas en el que estudiaba.

Los años pasaron, y tuvo la oportunidad de leer un libro de Francisco Cajiao Restrepo, el cuál le aclaró la razón por la cual no soportaba la formación a través del escarnio y la humillación pública. “La escuela es el primer administrador de justicia en la sociedad. Luego de leerlo entendí que el colegio es una institución que no invita a sentir amor por el aprendizaje” resalta la senadora. A pesar de que hoy en día, ella considera que el estudiante es un poco más libre, sigue pensando que no es suficiente para el desarrollo crítico del futuro ciudadano.

Poco a poco fue madurando su interés por la política, y tomando esta profesión como una manera de impartir justicia. Con dolor en su alma, vuelve años atrás y comenta que el momento en que decidió entrar a la política fue el día en que asesinaron a sus amigos activistas del Chocó: Manuel Moya y Graciano Blandón. “En ese momento me di cuenta que no estaba haciendo lo suficiente” señala.

María Fernanda entró a la política por una oportunidad que le dio el expresidente Álvaro Uribe Vélez. “La traición de Juan Manuel Santos al presidente Uribe se convirtió en el comienzo del Centro Democrático, partido del que hago parte, que ironía”, afirma.

Fue así como inicia una ardua campaña para las elecciones legislativas de 2014. María Fernanda Cabal logra ubicarse en el primer renglón de la lista a Cámara de Representantes y resulta elegida para el periodo 2014-2018.

Posteriormente, se lanza en lista abierta al Senado de la República por el mismo partido y alcanza la cuarta votación. Hoy hace parte de la Comisión Primera, que se ocupa las reformas constitucionales, leyes estatutarias, de los derechos y deberes, estrategias y políticas para la paz, asuntos étnicos, entre otros temas.

A lo largo de estos años de trabajo político se ha ganado amores y rencores. Se siente fuerte para resistir los ataques, que muchas veces considera injustos, pero los que más le han afectado son los que desdibujan la realidad de su forma de ser.

El montaje del falso tweet a nombre de ella que afirmaba: “Fuerza Rafa. (…) La culpa es de los padres que no cuidan a sus hijas brinconas y permiten la ideología de género. Ahí tienen el resultado” en momentos en que Colombia lloraba la muerte de una menor en extrañas circunstancias, ha sido uno de los momentos en los que se ha dado cuenta de que algunos de sus contradictores no tienen la estatura para confrontarla con argumentos y escogen mentir sobre sus posturas.

En medio de las controversias, María Fernanda Cabal se siente agradecida de haber vivido en una época “en la que las mujeres hemos reivindicado nuestros derechos y no los podemos perder”, por eso su trabajo desde el Congreso de la República se concentra en la defensa y legitimización de los derechos de aquellos que necesitan una voz fuerte que vele por el progreso de Colombia.

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