La Hora de la Verdad

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Bogotá, enero 21 de 2018

Ha sido largo y difícil el camino recorrido por las fuerzas de oposición al gobierno Santos. Años en los que, por lograr un mal llamado “Acuerdo de paz” con 7 mil narcoterroristas de las Farc, se desafió el orden y las garantías constitucionales de más de 50 millones de colombianos. Son, por tanto, graves las fracturas institucionales y riesgosas las concesiones otorgados a estos criminales, lo que nos obliga alcanzar una convergencia política que devuelva la tranquilidad y la esperanza por un mejor futuro.

Llego el momento de la verdad; la hora de la grandeza. La responsabilidad histórica es inmensa. Se requiere voluntad política y mucho amor por Colombia para deponer los egos y las viejas rencillas, que resultan mínimas ante la amenaza comunista que encarna la izquierda. Esa misma izquierda representada en todos aquellos que impulsaron con artificios mentirosos los acuerdos de «paz» y que posteriormente arrebataron fraudulentamente el triunfo de la voluntad popular.

El Centro Democrático y los dos candidatos conservadores avalados por firmas ciudadanas, recogen esa voluntad popular expresada en las urnas el 2 de Octubre de 2.016 y representan la talanquera que Colombia necesita imperiosamente para iniciar con empeño y determinación su reconstrucción institucional, económica, social y política.

A menos de 48 horas de la fecha límite, el Expresidente Álvaro Uribe le reiteró Expresidente Pastrana la necesidad de buscar una Alianza o Coalición incluyente, a partir de las candidaturas de los doctores Marta Lucía Ramírez, Alejandro Ordóñez e Iván Duque. Mientras Duque y Ordóñez se mantiene firmes en su intención de participar en la consulta del 11 de marzo, Martha Lucía Ramírez duda de incluir su candidatura en la coalición, por rechazar la presencia de Ordóñez.

Si estas tres grandes fuerzas políticas tuvieron el arrojo y la valentía de oponerse a la maquinaria aplastante de la corrupción y mermelada del gobierno Santos, con todo el andamiaje institucional y el dinero en contra… ¿Por qué no obviar los desacuerdos y volver a unirse en torno a una visión de país que restablezca la esperanza perdida?

Ya esto debe trascender de la connotación personal al deseo común de un mejor futuro para el país y sus nuevas generaciones. Señores, estamos en un punto de inflexión dramático, el más peligroso en toda la historia republicana del país cuya democracia ostenta ser la más antigua de América Latina.

Millones de colombianos tienen la confianza depositada en esta convergencia, que rescatará a toda una nación del camino seguro a la desgracia irreversible. La meta tiene que ser una sólida coalición del centro-derecha colombiana, para alcanzar gobiernos que logren desatar esa pretendida obligación de los “Acuerdos” de La Habana y contener la amenaza del socialismo populista.

Esperamos que el martes 23 Colombia amanezca con sus sueños renovados.