Los votos de "la Cabal"

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Bogotá, septiembre 23 de 2018

Desde hace tiempo hace carrera en Colombia el linchamiento mediático, las conclusiones amañadas con base en suposiciones sin sustento legal, el matoneo encarnizado y la sevicia del señalamiento; que no son otra cosa que una eficaz arma de guerra para destruir la voluntad de lucha.

Esta estrategia se aplica, metódicamente, a quienes como yo, jamás hemos obrado ilícitamente.
La acusación mediática, que no judicial, que hoy se esgrime contra mí, es un instrumento para afectar mi reputación a sabiendas que hago política en defensa de causas y no de intereses politiqueros, que es lo único que tengo para lograr que la opinión me identifique como vocera de sus convicciones. El escandaloso señalamiento es tan inverosímil como audaz: hacer creer que soy cómplice de un soborno a profesoras en una celebración que no organicé, en la que no participé, con personas que no identifico, para obtener votos, es una estupidez sólo creíble en un medio plagado de noticias falsas y maledicencia.

Mi firmeza parte de convicciones férreas del deber ser de un país. Sin embargo, el costo político de manifestar sin ropajes las verdades en Colombia, trae este tipo de consecuencias: verme sometida al acoso del juzgamiento sin pruebas, como mecanismo para el agobio emocional.

La perversidad de ocasionar daño moral, conduciendo a la agresividad de la opinión, es una estrategia con la que he lidiado por más de cuatro años; porque en Colombia hay temas vedados. Si se cruza la frontera de aquello que los medios y la izquierda empoderada consideran «políticamente incorrecto», hay que enfrentar la avalancha apabullante de los titulares de prensa, que condenan sin investigar.

Muchas de mis declaraciones en el Congreso disgustan porque no representan otra cosa que la verdad dicha sin arandelas ni disfraces.

El fango y la miseria humana que he tenido que enfrentar por decir la verdad cruda y desnuda, hoy me pasa una nueva cuenta de cobro. Siento la inmensa frustración de considerar que quien pretende permanecer políticamente en Colombia, tiene que ser naturalmente tramposo.

Mi campaña fue una emocionante aventura con la que logré un triunfo de 38.000 votos de opinión, por los que hoy estoy en el Senado. Opinión pura y dura; construída con mi trabajo en todo el país.

Como siempre, una vez más, haré frente con valor civil y conciencia moral a este nuevo embate de quienes, por debajo de la mesa, pretenden aislar y satanizar las pocas voces que se atreven a decir la verdad. ¡Firmes y sin miedo!

20 comentarios en “Los votos de "la Cabal"”

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